MEDITACIÓN SONORA

Reencontrarse

Reencontrarse

by pachi warmi -
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Hola a todeeees!!! Les deseo una hermosa semana

Hace como tres años más o menos llegó a mi proceso de sanación la meditación. Estaba en un momento muy intenso de cambios en mi vida y me sentía muy enferma del alma, la mente y la cuerpa, me reprochaba haberme hecho daño tanto tiempo y quería remediarlo por cuenta propia.  Conversando con una mujer que estudiaba yoga me habla y explica sobre los beneficios de la meditación dándome además una pequeña instrucción de cómo practicarla y me cuenta de la respiración cuadrada. Todo esto lo sentí como un regalo, puesto que esta conversación se desarrolló de manera muy espontánea con una mujer que había conocido en ese mismo momento en las afuera del metro bellas artes de Santiago de Chile.

Pasaron unos días y cuando encontré el lugar, el momento y la tranquilidad me acosté en la cama y comencé a meditar, recuerdo que fue tal el relajo que me quedé dormida, desde ahí seguí practicándolo, sentía la presencia de mi tranquilidad interna, cómo aumentaba en mi la paz-ciencia, la escucha, y el callar mi mente a través de la escucha de mi respiración para poder concentrarme. Comencé a incentivar a mis amigas y hermanas que lo hicieran. Me enamoré de la autosanación acompañada de la meditación, las plantas medicinales, la danza, el escribir y otras cositas más. Aprendí mucho!!!

Hace más de una semana me sentía muuuuy estresada, acelerada y ansiosa, pensaba que me costaba calmar mi mente, siempre estaba ahí diciéndome algo, desconcentrándome, engañándome y autoboicotiándome. Me reproché, ya no estaba meditando, no me estaba dando el tiempo para hacerlo. Así que, me di a mi misma la tarea de retomar y reencontrarme con la meditación, el silencio y la tranquilidad. Lo comencé a retomar, pero me ha costado que perdure la concentración de hacerlo más fluido.  Es por esto que me llevé una gran sorpresa al observar este ejercicio de meditación al ingresar al tercer módulo del diplomado, siento que es una gran oportunidad para poder seguir en este camino.

Muchas gracias!!!  

Ahora les cuento cómo fue la experiencia con el audio.

Tengo en el patio de mi casa un lugar favorito para meditar al fondo de un gran patio, el piso es de tierra y pasto, alrededor hay árboles que danzan con el viento, se escuchan los pajaritos que se posan sobre ellos.

La verdad, como decía anteriormente mi vida tanto interna como externa está muy inquieta e intensaaaa jajaja. Asi que el desarrollo de esta actividad tuvo esa característica desde un principio.

Le comenté a mi hijo de nueve años mis planes de meditar pidiéndole que por favor necesitaba un tiempo de soledad para que no me interrumpiera en el ejercicio. Lo cual resultó muy bien. No apareció en ningún momento.

Luego comencé a buscar el dispositivo para escuchar el audio. Hace unos días una amiga me entregó un computador ocupado para que lo usara, puesto que no tenía, me di cuenta hoy que la entrada de los audífonos no funcionaba. La página del diplomado no me abría desde el celular y me comencé a inquietar. Bueno, la página cargó y pude comenzar el viaje J

Me recosté directamente en el suelo, sin mantas, cerré mis ojos y comencé a guiar mi mente con mi respiración. Comencé a enviar señales a mi cuerpa que era el momento de relajarse, pero los bichitos que comenzaron a caminar por mi piel no me dejaban concentrarme, me daban cosquilla!!! Asi que los ahuyenté, luego de esto seguí. Mi mente hablabababababa… y se respondía a ella misma. Mi respiración hablaba y le respondía a mi mente, la calmaba, le quitaba protagonismo de a poco junto con la música que ayudaba a relajar. De la inquietud, pasé a la quietud. Sentía cómo mi respiración se iba apoderando de mi cuerpa y profundizaba en ella, ya no sólo se expandían mis pulmones, sino que lo hacía mi estómago y mi útera. También sentía cómo mis músculos se fueron relajando con cada inhalación,  exhalación y la vibración de la música aportando todo el rato en la vibración de mi ser, buscando la simpleza y la sutileza del perderse en el aquí y el ahora.

Se me hizo muy corto el ejercicio, fue tanta la compenetración con este que no me di cuenta cuando terminó la música y comencé a oir el viento, las hojas de los árboles, los pájaros, los insectos, los autos de la carretera y seguí meditando como quince minutos más. Pude comprender el diálogo entre mi mente, mi cuerpa, la música y el entorno. Normalmente cuando medito lo hago sin música, tengo la fortuna de vivir en un lugar donde puedo conectar con la naturaleza y prefiero hacerlo asi, al meditar con música me di cuenta que mi cuerpa relajada danzaba.

Me siento muy feliz y conforme con la voluntad que está dentro de mí, saber que las herramientas que se presentan en mi camino las puedo tomar como parte de mi bienestar y del buenvivir que busco día a día.

Los momentos de amuki (silencio) son muy importantes para reencontrarse y hacerse nanai (cariñito)

Muchas gracias nuevamente. Mañum, mañum, mañum.


In reply to pachi warmi

Re: Reencontrarse

by Daniel Lara Ballesteros -
¡Hola María!
Bienvenida y muchas gracias por hablarnos de ti y compartir tu experiencia con este ejercicio.
Originalmente dejábamos publicamos un audio mas largo pero no era tan fácil de seguir por la mayoría del grupo.
aquí te lo comparto por si quieres intentar en otro momento, no tiene que ser dentro del diplomado https://www.youtube.com/watch?v=vG0qY1YKkAY
yo en lo personal también prefiero la meditación en silencio/escuchando el entorno.
Pero en una etápa de mi vida me crucé con la música para guiar estas experiencias y siento que vale la pena también compartilo, pienso que es una manera menos intimidante que el silencio por si mismo.
saludos!!