ACTIVIDAD: ESCUCHA PROFUNDA Y SILENCIO.

John Cage: sonidos internos y externos

John Cage: sonidos internos y externos

by Sam Fernández Garrido -
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Descripción:

Había escuchado comentar el video previamente por lo que ya sabía que no tocaría el piano y que el interés eran las toses, las risas, etc.. Del público como formas de ¿interrupción?, de ¿diálogo? Con el silencio. Así que esa parte me ha resultado esperada. En mi caso, al cabo de unos minutos me ha empezado a picar la nariz y a molestarme el pelo en lo que serían mis propios gestos ante el silencio.

Hoy hace un día de viento y, erráticamente, de cuando en cuando, escuchaba el toldo de la terraza golpeando contra las rejas. Un sonido tosco que me causa incomodidad (pienso que molestará a lxs vecinxs porque no lo tengo bien amarrado). Mi propia escritura en la tablet tratando de registrar el toldo ha causado otro sonido, diría que opaco e intermitente, De repente, sonó el whatssap porque lo tengo descargado en el ordenador, un sonido gracioso que se me hacía despuntante y fuera de lugar. El sonido íntimo de mis gafas al recolocármelas, junto con el sonido de rascarme la piel o la nariz han desvelado mi cuerpo durante la escucha. Estaba ahí, hablando. 

Paisaje sonoro:

El sonido de mi voz, más aguda de lo normal, mientras caminaba hacia el centro con ella. La suya, más grave, denotaba mayor seguridad. La plaza de las mil mesas: me resulta desagradable la forma en que los cuchilleos forman una pieza que no acompaña la intimidad, que no favorece el encuentro. Los pasos suenan más ligeros ahora sobre el suelo de piedra granadina, un suelo histórico, conforme la conversación comienza a fluir. El barril sobre el que nos sentamos, el roce tosco en su madera. El cristal de las copas es un sonido sútil que se hace presente, en la suya los hielos despuntan. La cerveza tiene un fluir tranquilo. Su voz suena huidiza. Su voz se rearma, unos tonos más arriba. Comienza la caída vista desde mi lado. El sonido de mi respiración la acompaña, de susurro continuo a susurro desacompasado. La distancia sonora, que traté de acortar acercando mi taburete al suyo, se hace más grande ahora, ¿estás más lejos o hablas más bajo?

Contemplación:

Si los 4:33 min en postura de meditación fuesen una pieza musical el instrumento principal ue despunta sería ese famoso toldo que, sin aviso previo, golpea toscamente en la terraza. El sonido de fondo es el viento, que puede escucharse como un susurro de distinta intensidad según el momento. Sobre esta estructura se componen y entran otros sonidos de la partitura. Mi perro, que aprovecha para sentarse junto a mí en la alfombra, emana sonidos de la boca al relamerse que podría calificar como sonidos “orgánicos”. Su cuerpo también produce un sonido plástico al moverse contra el suelo. Su respiración puede oirse solo levemente. Los pájaros aparecen una o dos veces, lo sé por su canto fino y agradable. Del interior de mi cuerpo emana también otra parte de la partitura: algún hueso se recoloca en mis hombros con ese característico sonido hueco. Mi saliva produce al tragar un sonido acuoso similar al de mi perro. Mi respiración es un flujo leve. Del exterior provienen sonidos de actividades: ¿es el cierre de una tapa aquel sonido pesado cayendo? ¿Alguien usa una herramienta que suena punzante y aguda?

Me sorprende de este ejercicio lo que ha activado en mí la escritura. Lo fácil que fluían las palabras y pienso en el sonido como un espacio contenedor desde el que reconectarnos con ellas.