EJERCICIO: REESCRIBIR- REARMAR- EXCAVAR-REINVENTAR.


A partir de los materiales de esta semana, te propongo realizar este ejercicio de intertextualidad y reescritura:

a.    Elige un texto tuyo, puede ser de cualquier tipo: un sueño que escribiste, una carta o mensaje que enviaste, un ensayo, un cuento, lo importante es que sea significativo para ti.

b.    Lee atentamente tu texto.

c.     Busca y elige 2 textos que se relacionen con tu texto inicial, de manera directa o indirecta, pueden ser tuyos o de alguien más, lo importante es que estos dos nuevos textos te interpelen.

d.    Con estos tres materiales, comienza a excavarlos, a investigarlos en su escritura, y estructura, en su intencionalidad; puedes imprimirlos y recortarlos para manipularlos también. Juega a reescribirlos, genera una nueva composición, la cual puede ser visual o escrita, hablada o sonora. Puedes también jugar a reinventar el texto cambiando de género discursivo, es decir, pasar de un poema a un cuento o una epístola. Eres libre.

e.    Al generar el nuevo texto o reinventarlo, piensa en la forma de presentarlo, en su propia dramaturgia, en el espectador-lector de ese nuevo texto: grafía, posición en el papel, materialidad o inmaterialidad.

f.      Pregúntate al hacerlo qué queda de los materiales anteriores, y qué surge de nuevo en este cruce que estás haciendo de esas escrituras. Comparte en el foro tus impresiones o reflexiones y el nuevo texto.


REESCIBIR-REARMAR-EXCAVAR-REINVENTAR

by Susana (Su) Varela -

Inspirare viene desde el descubrimiento de la voz que habita dando espíritu al alma...en el momento preciso, el aquí ahora, perdiendo el miedo, viviendo el día como ríos de plomo...la realidad supera la ficción, las personas que creías te protegían, te muestran los dientes... a veces desespero hacia adentro, grito en el ahogado desierto de enredos...he vuelto...o no?...soy porque somos...no me sueltes!

 

Excavar/Reinventar

by Claudia Campos -

Hola a todxs, espero estén bien.

Les comento que este ejercicio me ha hecho "hablar" o pensar en voz alta, y con los ojos, sobre múltiples reflexiones que he ido teniendo durante estos últimos meses de transiciones, viajes y reencuentros. Me parece que el viaje y la transición, y lo que una da cuenta durante el trayecto de ida y el retorno desigual, nuevo, prima bastante en estas dos imágenes que produje a raíz de tres textos. Ritmo, de Victoria Santa Cruz, del cual extraje y me reapropié de frases sin desentenderme totalmente de su contexto original, sino, contextualizándolo en un caso. El otro texto, Crónicas de San Gabriel, de Julio Ramón Ribeyro, el cual me hablaba de un viaje que sentí parecido al mío. Finalmente, mi texto, el cual fue realmente un conjunto de pequeños textos que escribí al retornar, ya en casa, luego de estar varios días fuera por el sur de la costa, sintiendo otras formas de vida. 

He disfrutado bastante este ejercicio, muchas gracias.






Reescribir, reinventar, Crear.

by Xiomara Valdez -

Hola cómo están?

He tenido el viaje de escribir este texto desde hace varias semanas, inicié con una pequeña carta para mi abuela que partió de este mundo hace varios años, y al fín encontré los textos con los que me identificó e interesan.

Fue una experiencia maravillosa encontrarme con ella y con dos seres amados. 

Es pequeña mi carta pero muy significativa. Escribir me resulta complicado, me siento feliz por lo logrado.

No tomé parrafos, pero sí palabras y frases cortas que me ayudaron a crear y completar el texto.

Textos citados:  Foucault, Michel  "El cuerpo útopico" y ¿Qué es el "Ankoku?, escrito por la maestra Natzu Nakajima (octubre 1997), La carta a mi abuela. 


Sin forma


Los últimos días perdí el sonido de tu voz, todo era una ilusión, 

no compartiamos el mismo tiempo.

La belleza de mi cuerpo era una escenificación de mi vida, transparente y luminosa

infinita en su duración. 

Suspendida en el tiempo, me desvanecí en una sombría oscuridad, como si fuera solo un reflejo de mi pensamiento, 

una ilusión, me perdí entre el cielo y la tierra, desaparecí sin dejar huella.

Aun recuerdo cuando nací del útero de mi madre, era carne y huesos, la presencia de la vida

expresada en su color, en su forma, en sus líneas; ese pequeño lugar, regalo de la Naturaleza,

ahora incorpóreo.

Veme aquí, como algo rigido, un cuerpo inerte, una forma: mi columna vertebral, mis manos, lo pálido de mi rostro, 

mis manos, mis ojos finitos. 

En la profundidad de nuestro cuerpo vive algo misterioso, algo escondido de lo que no queremos deshacernos.


El Universo se Alinea

Camino sin forma, ya no soy una condición, soy quien vuela. 


Para mi abuela Catalina, mi padre y hermano Amados!!!!!!!!


Saludos y abrazos!!!!




REINVENTAR

by Mar Isabel Valderrama -

Hola compañerxs. Espero que estén muy bien.

Me entretuve mucho haciendo este ejercicio, me dejo mucha cabida a la exploración y entendimiento de sentimientos pasados. Para ello utilicé una serie de tres sueños que tuve en una misma noche en el año 2019, los cuales escribí (ese año especialmente escribí muchos de mis sueños) sin embargo, estos tres en particular fueron muy especiales, cada cierto tiempo los recuerdo claramente, ya que me transportaron al sur cuando viví en el norte, pero no cualquier sur, sino uno antiguo, el de mi familia y antepasados. 

Viernes 16 de agosto del 2019

1.Caminábamos con M en un lugar que parecía ser una feria, encontrábamos un lugar con instrumentos y me pasó uno diciendo “tócalo, es como un kultrun”. Despierto.

 2.En el mismo lugar del sueño anterior, me encontré con S, una amiga que no veo hace un tiempo, me dijo que quería enviarle un mensaje a su familia, a su tierra. Vamos donde una Machi y le escribe un papel que luego le entrega. La machi me mira y me dice que tengo azul. Toca mi rostro y su mano se mancha de azul. Despierto.

 3.En un bosque húmedo encuentro un kultrun, me acerco a tomarlo, mis pies estaban descalzos y mojados. Despierto.


Los dos textos que escogí fueron "Sueño azul" de Elicura Chihuailaf, y "Marina" de Manuel Oliva. 

Lo quise hacer utilizando diseños gráficos y la escritura, se los comparto en PDF:



Reescribir

by Diego González -
Hola a todxs! Un gusto Fernanda. He estado un tanto distante del diplomado estas semanas. Leí los textos del primer bloque -Escritura Performativa- en cuanto se abrió y despúes lo dejé. Todo bien. Demasiado confinamiento y ajustes de la nueva normalidad. Estoy poniéndome al día con las participaciones y los bloques. Comparto el enlace al video del ejercicio y el proceso.


Para realizar el ejercicio tomé tres textos que escribí hace unos años. El primero del 2014 para un autorretrato en video; y dos del 2018, empleados para un par de acciones sonoras colectivas. Solo tenía uno en mis archivos. Los otros 2 los transcribí de los videos. Los agrupé en un archivo, imprimí y recorté las oraciones para comenzar a reorganizarlos. Me costó trabajo pues no encontraba un orden que tuviese sentido. Las secuencias me parecían muy difusas. Un poco más de lo que son los textos originales. Trate de segmentar los textos para no repetir la misma organización. Armé un bloque y lo dejé unos días sobre la mesa.


Volví tras unos días, lo desagrupé y revolví todos los papeles para comenzar de vuelta. En este segundo intento, extendí las oraciones como en la línea de tiempo del programa de edición. Mantuve los textos segmentados y comencé a formar pequeños bloques de 3 oraciones, una de cada texto. Abandoné la intención de encontrar un sentido preciso. Agrupé y reagrupé las oraciones extendiéndolas en la mesa. A los bloques de tres les sume una oración más y en otros casos dejé bloques de 2 o 1 una oración. Dejé esa secuencia varios días sobre la mesa.


Esta semana pegué la secuencia en una hoja de papel y puse una marca con pluma para separar los bloques. Grabé en un cuarto cerrado mi voz. Repetí varias ocasiones, pues no tenía clara la intención a emplear. Añadí un registro sonoro reciente de la ceremonia de los “Voladores de Papantla” que se realiza frente al museo de antropología de la ciudad de México, para sumar una capa de audio; y otra capa del registro de una interferencia. Los tres registros los realicé con mi teléfono, al igual que los clips de video.


Hace un par de semanas visité el pueblo de mi abuelo y grabé unos clips para el ejercicio. Almaceno varios clips de video que voy grabando con mi teléfono. Sumé los clips del archivo a los clips del pueblo para completar la secuencia de video y monté el texto, los sonidos y las imágenes.    


Estos son los 3 textos originales:   


Autorretrato (Año, 2014/Formato: audiovisual).


Indagar por una raíz, dibuja sederos atemporales,

Quizá solo somos parte de un recuerdo colectivo,

Un gesto dentro de un retrato panorámico,

El destello continuo, cuya sombra marca nuestros pasos.

 

Arrojados sin nuestro consentimiento,

Sin una consulta previa,

Así comienza la excursión cotidiana,

Cicatrices, trazos, horas, categorías,

Inundan cada poro, hasta armar un esqueleto.

 

Habitante de ciudad monstruo, cruzo los márgenes de concreto,

Orientado por la suerte, choco con encuentros y casualidades,

En un presente sin futuro, veo caer las risas al silencio.

 

Atrapado en un eco sin respuesta,

Donde la tierra cae a pedazos,

Reformulo la ruta del viaje imaginario.

 


-Sin título- (Año, 2018/Formato: acción sonora colectiva).


Hace algún tiempo que se me ha roto el alma,

Si miras con atención, encontraras un gran vacío,

Dispersos sus fragmentos,

Se esfumo la esperanza,

Todo está perdido.

 

 

Kamikaze (Año, 2018/Formato: acción sonora colectiva).

 

Habitamos los vagones con ficciones que hierven en carbón,

Su vaho arropa constelaciones de arena trituradas en molinos circulares.

 

Hemos saltado la cuerda,

Podrían pensar que somos unos aficionados.

 

Esas voces no son palabras,

Solo cacareos de un cadáver que ha mordido el risco,

Los susurros afilados anuncian su agonía.

 

Al margen del reflejo, los contornos ambulantes nos asfixian,

La compasión es el peor delirio, forja una pesadez insoportable en la mirada.      

 

Disparo salvas con los ojos vendados y acierto a farolas fundidas,

Solo tres aciertos bastan para iluminar la calle.

           

Ejercicio de reescritura (sin título)

by Malinali Mosqueira -

(Leer del I al IV en orden consecutivo, en el orden II, I, III, IV o en un orden alterno)

 

(I)

Primero fue un inmenso dolor. Un irse desgajando en el silencio. Desarticulándose en el viento oscuro. Sacar de pronto las raíces y quedarse sin apoyo, sordamente cayendo. Despeñándose de una cima muy alta. Un recuerdo, una visión, un rostro, el rostro del silencio, del agua… Las palabras finalmente como algo que se toca y se palpa, las palabras como materia ineludible. Todo fue ligero entonces y gaseoso. La sustancia fue el humo, o el sueño, la niebla que se vuelve irrealidad. Todo era instante. Nada tenía valor sino el recuerdo. El instante sin fin estaba desierto, sin espectadores que aplaudieran, sin gritos. Nada ni nadie para responder. Los espejos permanecían mudos. No reflejaban luz, sombra ni fuego.

(II)

Me encuentro frente a un río de niebla, debo cruzarlo, es la manera más rápida de llegar (o al menos es lo que creo).  Voy los primeros pasos dentro del río, siento el frío y la humedad de la niebla que me llega hasta las rodillas, al avanzar me sorprendo al sentir la densidad de la niebla y como hace lentos y pesados mis pasos. Sigo avanzando, rápidamente la niebla me cubre hasta la cintura y no sólo siento la mitad de mi cuerpo sumergido en una neblina que vuelve lento el transcurrir del tiempo y pesado todo lo que intente moverse dentro de ella, también comienzo a sentir la corriente del río que me empuja cada vez más fuerte. Continúo avanzando cada vez más lento y con mayor dificultad, pero no hay razones para retroceder, ya estoy a la mitad del río. Mi cuerpo está casi sumergido por completo, me siento como atrapada en un esfuerzo de avanzar nadando en mar abierto, como cuando la marea les resta trayectoria a tus movimientos, solo que esta vez me encuentro en un río que me empuja y que amenaza con arrastrarme mientras que yo con movimientos muy forzados pero muy lentos intento avanzar de manera constante. El tiempo y la densidad se experimentan de manera muy diferente estando dentro del río si alguien me llegará a ver desde la superficie le resultaría muy difícil comprender o imaginar el esfuerzo que estoy haciendo por llegar al otro extremo del río.

Tempo a gente tem
Quanto a gente dá
Corre o que correr
Custa o que custar

Tempo a gente dá
Quanto a gente tem
Custa o que correr
Corre o que custar

 

(III)

Estaba en los andenes de una estación de ferrocarril, esperando un tren. No tenía equipaje. Llevaba en las manos una pecera de cristal con un pez negro. El tren llegó y yo lo abordé rápidamente, temía que se fuera sin mí. Estaba lleno de gente. Recorrí varios vagones tratando de encontrar un asiento. Tenía miedo de romper la pecera. Encontré un lugar vacío casi al final del tren. Apenas tome asiento al lado de una ventana, comenzó a moverse el tren.

Por la ventana un paisaje verde y fresco cambiaba rápidamente a un paisaje otoñal.

El pez se notaba más pequeño, delgado y translucido.

Los árboles tan cambiantes de colores y forma que parecían no tener similitudes entre sí, cada vez eran menos, dando lugar a planicies y lagos invernales.

El pez negro de la pecera que sostenía, era ahora una versión diminuta y translucida como cristal ahumado. 

El paisaje continuaba cambiando de manera drástica y rápida. Veía hielo y glaciares derritiéndose, creando cascadas y grandes formaciones de agua que parecían comunicar con el mar.

Era como ver pasados, presentes y futuros posibles por medio de los cambios de paisaje, no sabía si esos cambios eran tan visibles porque el tren se estaba moviendo más rápido de lo que notaba o porque los cambios respondían a una lógica y un ciclo acelerado que yo no entendía.

Al terminar el recorrido en tren, ya no quedaba ningún rastro del pez negro, se había disuelto por completo; ya no tenía sentido para mi cuidar la pecera, vacié el agua y abandoné esa casa vacía.

O tempo que eu perdi
Só agora eu sei
Aprender a dar foi o que ganhei
E ando ainda atrás desse tempo ter
Pude não correr pra ele me encontrar


Não se mexer
Beija-flor no ar

 

(IV)

Me sumerjo en el mar. Quedó flotando dentro de él entre la superficie y el fondo. No me ahogo ni respiro, como si mi respiración quedará suspendida también.

El ir y venir de la corriente del mar deja un rastro en mí, como si fuera un dibujo borrándose, redefiniéndose y borrándose de nuevo. Cedo a las circunstancias. Huyo de las palabras porque sólo son memoria y sin embargo mi silencio las sostiene. Soy contenido que escapa de las formas.

O rio fica lá, a água é que correu
Chega na maré, ele vira mar
Como se morrer fosse desaguar
Derramar no céu, se purificar
Deixar pra trás sais e minerais
Evaporar


Un día son muchos años en espera

by Jhonathan Villegas Betancourth -

Un saludo para todxs. Estuve pensando mucho en este ejercicio porque me desplazó sensiblemente a cosas que había escrito hace muchos años y que, en este momento, como una especie de transgresión silente, veo que alimentan proyectos en los que he trabajado en los últimos meses. Husmear en mis textos me representó hasta un quiebre porque me hallé reafirmando cosas, negando otras, desplazando y yuxtaponiendo ideas. Decía Kierkegaard que la vida solía podía ser comprendida hacia atrás así que vamos dando tumbos mientras le echamos miradas al pasado. A partir de esto inicié el ejercicio. Asocié tres textos: dos poemas y un cuento corto. Los exploré, miré sus contenidos, ideas, me contradije, los movilicé y los performé. Pasé de esos géneros al epistolar. Tomé algunos fragmentos de los tres textos y le escribí una carta a un lector/espectador/oyente cualquiera y la carta es un nuevo texto a partir de extractos de los otros tres. 


Quise construir una pieza visual, por lo que eché mano de algunas fotos de mi archivo y de la secuencia (fotogramas) de un corto que realizamos con unos amigxs (corto que está inspirado en el mini cuento que usé y transformé para este ejercicio). Anexé una pequeña grabación de algo que para mí es muy poderoso y que me interpela: las piedras, su silencio milenario, su memoria pétrea. Como dice Onfray en Estética del polo norte: "Antes del tiempo, cuando no había referentes, cuando todo imposibilitaba la arqueología o la genealogía, la superioridad de la piedra era absoluta". En medio de la pieza, me interpelé, generando unas especies de acotaciones a mi propio ejercicio. 


Los cruces me abrieron posibilidades literarias (en sus procedimientos formales) y visuales, las potencias de esos cruces son rizomáticas y se aperturan a muchas direcciones, a veces sin cierto control, lo que en sí mismo me atrae. De los textos anteriores, quedan huellas, algunas raíces, rrraaa ííííí ces  raaaaaaaaaa íiiiiiiiiiiii cessssss


Por aquí les dejo el video donde pueden ver el ejercicio: 



Hurgar la tierra compactada

by Kiyo Gutiérrez -

Hola Fernanda, hola compañerxs!

Para excavar, inventar y  dar a luz a este cuerpo (ya no sé si llamarle texto) utilicé el texto de una carta personal que envíe hace unos años desde una isla remota hasta México, una nota periodística sobre el hallazgo del monolito de la diosa Coyolxauhqui en el centro de la ciudad de México, fragmentos de la teoría transfeminista de la filósofa Sayak Valencia, una fotografía de la Coyolxauhqui y mi cuerpo.

Fue un ejercicio INCREIBLE, al principio me costó trabajo comenzar a desmenuzar y reconfigurar. Como si los textos se resistieran a ser transformados. Después sorprendentemente, cada línea se resignificaba por sí sola, pero también con base a la anterior. El resultado me movió profundamente! Contiene los temas que en un inicio quería abordar y que son importantes para mí (como lo personal, el ser mujer mexicana, la violencia de género, el poder del Estado patriarcal, la colonización, la otra historia, la arqueología (de las desaparecidas), la memoria) pero con una vuelta de tuerca.  Quiero seguir abriendo textos!!!!! Las nociones teóricas, las lecturas y los comentarios en verdad me han inspirado muchísimo! Gracias Fernanda por tu generosidad al compartir, qué hermosa herramienta!!

Comparto el resultado  :Hurgar la tiera compactada

Hurgar la tiera compactada 2

La mujer del suéter verde

by Areli Veloz Contreras -

La mujer del suéter verde la sigo recordando, pese que a mis 6 años fue cuando la vi por primera vez. Ella caminaba desnuda, solo con ese suéter sucio, roto, roído lo jalaba con sus manos para cubrir su pelvis, esa parte del cuerpo que enseñan a cubrirte desde niña, esa parte que te dicen que no puedes mostrar ¿por qué? Aún no sé por qué es prohibida, pero ¿quién prohíbe?

 

Salgo a la calle y ahí están, de nuevo con sus pañuelos azules, gritan en una sola voz (fuera del palacio municipal) ¡con mis hijos no te metas! ¡vida sí aborto no! ¡biología si ideología no!. Ahí está el cura de la parroquia, vestido de negro frente a distintos grupos que claman por la vida, pero ¿qué es la vida? ¿Acaso la vida es una mujer que ha quedado enloquecida vagando en las calles sin ropa, sólo cubierta con un suéter verde? Que, a pesar de ser tan llamativamente irruptora del espacio de esos creyentes que salen de las iglesias a saludarse y reír para después irse con sus familias, no la voltean a ver, es inexistente, un fantasma deambulando entre aquellos que aclaman la vida.

 

La familia da estatus y mantiene protegidos a sus miembros, sobre todo a los patriarcas. Los protege de esos deseos y pulsaciones que las mujeres, los cuerpos de las mujeres, pueden provocarles. Eso que se llama familia se convierte en su talismán, pero ¿de qué los protege? quizá de expresar esos deseos ardientes sobre aquellas partes del cuerpo que nos enseñan a cubrir. Por eso la mujer del suéter verde es el reflejo de lo prohibido y su cercanía provoca el miedo, la aberración y, al mismo tiempo, el deseo a lo prohibido. Algunos hombres ven a las mujeres, como a la del suéter verde, como un cáncer que esta propenso a hacerse metástasis.


Esa mujer del suéter verde algún día se llamó Nat. Era traductora de textos y vivía en Buenos Aires, decidió irse a vivir a ese pequeño pueblo del norte de México que encontró en el mapa un día que buscaba una palabra para poder representar la imagen border. Se fue, hizo su maleta, tomó su suéter verde, y no le dijo a nadie donde iba ¿por qué se fue? Simplemente no quería vivir la vida que llevaba tan monótona, tan irrelevante y tan miserable, así se pensaba. Ese pueblo que se veía tan tranquilo, apacible y pintoresco fue para Nat el lugar propicio para hacer lo que quería, pero ¿qué quería? No lo sabía, lo estaba buscando ¿salir de problemas, de situaciones, alejarse de parejas, de amigos, simplemente irse?

 

Ese pueblo que en apariencia pareciera tan tranquilo, lleno de familias felices, de gente sonriendo, tratándola con amabilidad, cosa que Nat no encontraba en la ciudad, le causó una sonrisa y tranquilidad cuando recién llegó, pero en un segundo todo empezó a cambiar. Era la nueva del pueblo, y lo único que pudo conseguir una mujer sola en ese lugar fue una casa llena de imperfectos, con un casero que la acosaba a cada instante ¿Qué hacía ahí entonces? ¿Algo la mantenía como un imán a ese lugar? ¿Acaso era solo algo que no podía explicar, solo se podía sentir? Cada que el casero iba a cobrar la renta ella sentía un miedo por todo el cuerpo, lo llegaba a escuchar, sí, el miedo se llegaba a escuchar en sus pasos, en su cercanía, en su olor. Se escuchaba la puerta cuando él tocaba y Nat se sentía inmóvil, sólo quería decirle que se fuera, pero él entraba, se sentaba en su sillón, su mirada lasciva la sentía dentro de ella, en esa parte de su cuerpo que te enseñan a cubrir, la cual empezaba a contraerse y al mismo tiempo, parecía que adquiría vida propia y se comportaba distinto a lo que su cabeza decía. Él se iba y ella se quedaba estática sin poder explicarse porque seguía en esa casa.

 

Se lo encontraba en la calle, con su familia, un hombre tan respetado y tan poderoso en el pueblo, tan perfecto hacia el exterior. Nat dudaba de ella, si lo que sentía, si ese miedo y acoso que sentía, era cierto porque pareciera que nadie más lo veía así, quizá porque era la intrusa en ese pueblo.

 

La invitaron a una reunión, Nat asistió, estaban la mayoría de las jóvenes del pueblo, su cometido era convivir, pero también hablar de la nueva reunión que tendrían en la iglesia para los preparativos de la marcha por la vida. ¿qué era eso? -decía Nat-, se reía de ellas en su mente y prefirió irse, sólo pensó -que pueblerinas-.

 

El siguiente sábado salió a comprar al mercado, se hizo amiga de un hombre joven que tampoco era del pueblo, y con quien coincidían en torno a distintas ideas, opiniones y, sobre todo, criticaban a la gente. Vieron a las mujeres, sus pañuelos azules, sus pancartas, sus consignas, ella seguía riéndose, Paul, su nuevo amigo, le decía que no las subestimará, al final ellas eran del pueblo y Nat solo era una intrusa en su espacio, él le recordó: “hasta una vulgar víbora tiene derechos de preferencia sobre el terreno… pese al tiempo que pase, nunca dejaras de ser una intrusa” (Mesa, 2020:36)

 

La intrusa que llega de fuera quienes las mujeres empezaron a ver como un peligro porque era joven, soltera, no tenía familia cercana y además extranjera con ideas muy liberales. Una mujer que no tenía esa palabra talismán necesario para los hombres, familia, sin ese talismán se convertía en un peligro.

 

El casero fue el primero, según él no se pudo resistir a esas invitaciones que Nat le hacía a su casa. Fue a cobrar la renta Nat salió en pijama, él, como siempre, entró la vio, no llevaba ropa interior, se reflejaban sus pezones bajo la blusa, la tomó a la fuerza y Nat “sumisamente le ha dejado entrar a su cuerpo” (ídem). Se fue, Nat no podía creerlo, lo denunció, nadie le creyó, ¿cómo creerle a una mujer como ella? Al contrario, las personas dejaron de ser amables y el pueblo pintoresco cambio, se convirtió en un lugar sombrío, triste y desalentador. Quizá irse era lo más fácil y coherente, pero Nat no pudo, el casero seguía “visitándola”, ella ya no decía que no, primero fue él después llegaron muchos más.

 

Empezó a sentirse que estaba sola que estaba pérdida, su mente se comenzó a agrietar como la tierra tras un terremoto. Pasaron unos años y Nat murió en vida, sólo quedó su cuerpo atrapado en ese pueblo deambulando por las calles. ¿Qué es la vida? ¿Es acaso esa sombra que sigue presente en el pueblo a través de un cuerpo que solo está cubierto con un suéter verde? Ese que llevaba Nat cuando salió de Buenos Aires y llego al pueblito pintoresco y familiar de un lugar “lejano”.

 Todavía la veo en mis sueños, sigo preguntándome que fue de la mujer del suéter verde que vi cuando tenía 6 años.

 

Me gustó hacer el ejercicio, tome tres textos

1)    Un pequeño cuento que hice que se titula “La mujer del suter verde”

2)    Una novela que se llama “Amor” de Sara Mesa (me encantó este libro)

3)    Un artículo académico mío que se llama La “ideología de género y la consolidación de la nueva derecha en Baja California, México”


Retomé algunos puntos que sobresalían en los tres textos, me di cuenta de la conexión entre ellos, de las sensaciones que me hacían sentir, de lo que quería expresa en el cuento y el artículo que hice y lo que me interpeló la novela de Sara Mesa cuando la leí, creo que ahora me doy cuenta porqué fue así.  

Poder entretejer las ideas que en su momento eran distintas y tenían objetivos diferentes, así como la novela con la cual me sentí identificada, pudieron llevarme reflexionar, desde otro lugar, algo que siempre me ha interesado que es las simbolizaciones que existen en torno al cuerpo de las mujeres.

 

p.d. disculpen la redacción del texto.  


Saludos!

by Mtra. Fernanda Del Monte -

Hola a todos y todas, estoy muy estusiasmada de comenzar en módulo con ustedes. Así que espero en los próximos días comenzar nuestra conversación, sin duda muy interesante comenzar a cruzar puntos de vista y reflexiones compartidas, además de poder también guiarles en los ejercicios que vamos a estar realizando a la largo de estas semanas. 

Tengo un lindo domingo! 

Fernanda