ACTIVIDAD: ESCUCHA PROFUNDA Y SILENCIO.

'silencio'

'silencio'

by Claudia Campos -
Number of replies: 1

Primera parte

Cañete (Provincia de Lima) 11:41 p.m.

Empieza a acercarse el motor de un auto, la voz presenta a Cage, el auto más cerca, aplausos. Abre el piano, pitido. El auto se aleja. Suena el pitido, suena una tos, un agudo ladrido no muy cerca, una conversación mientras caminan fuera, un ladrido distinto en respuesta. Una voz balbucea en alguna parte y distancia de mi lado izquierdo. Pasa una máquina, quizás grande, y siento el vibrar de un carro. Pasa el carro muy cerca, se va, lo siento irse, ya se alejó. Otro perro ladra, más pequeño, no es muy fuerte. Otro ladrido de lejos, mi lapicero escribiendo. Bastantes ladridos se unen. Cruje el abrir del piano. Un carro, se acerca, está pasando. Cruje el piano. Pitido. Arranca un carro, se va. Tos. La vibración de un carro. Pitido, una moto trastabilla, frena fuerte. Un televisor en alguna habitación. Un pitido mental mío. Cage traga saliva. Pitido. Una moto pasa, se fue. Suenan las hojas, las gafas cerrándose, aplausos y gritos del público, ¿un grillo? ¿un pájaro?, la alarma de una ambulancia, se va disolviendo, desesperada. 

Segunda parte

El arranque de un auto se acerca, punto álgido, y desaparece gradual y rápidamente, pero nos deja un eco en forma de zumbido El viento suena en su velocidad, la arena feroz que se queda atrás despide su propio sonido, su inercia habla. El sonido me hace sentir más frío, saber que estoy viajando entre la neblina, en la carretera. A 1 hora de camino comienza a calentar el sol, solo un poco, pero torna cálido el sonido, como si lo volviera más digerible y amigable. En la velocidad de la carretera, se mantiene vigente el menjunje del motor, el aire que pareciera volverse un túnel para silbar a nuestro paso dentro de él, nuestra ropa que cuelga, revoloteando con el viento y sonando la fricción de las telas. Si un auto nos adelanta, llega un sonido alto y rápido, va bajando su volumen, como una marea que amenaza en levantar olas, pero las recoge antes de formarse. La constante es el mismo sonido de la velocidad, la máquina, pero se integra a los sonidos que emite el paisaje de la carretera y los autos. Es arena, desierto, y son breves fotogramas que suenan por milésima de segundo, se van juntando en serie durante el camino, acompañando y hablando de dónde estamos. Hay camiones que nos rodean con su sonido por momentos, sonidos altos y más rugientes. El silencio es ese zumbido del motor, siempre cerca. El espacio de fondo donde se integran el ruido de la ropa y el respiro dentro del casco. El silencio en ese momento es esa constante que nos satura, baja y sube, pero siempre está.

Tercera parte

Lima (Capital) 11:44 p.m.

Tomé unas bocanadas de aire antes de empezar. Tenía ruido mental en la cabeza en forma de música que se repetía sin querer. Respiré un poco antes de empezar la cuenta para poder acallar por dentro. Empiezo.

El ruido me fue absorbiendo. Me es magnífico cómo mi cuerpo se va situando en el espacio construido mediante cada ruido. Su singularidad es importante, cada forma, cada vacío. Su ser genuinamente armónico durante todo el trayecto. Encontré una constante, el motor de alguna máquina lejana que sonaba a aire y funcionamiento. No intenté descifrarla, de todas formas fue protagónica, pero a modo de un bajo: marcó mi suelo para un despegue. Me encontraba con la espalda recta, los brazos apoyados en la silla y las manos en la posición que querían. Sentí que la gravedad de mis brazos, sobre todo, se dispersaba y de pronto era muy ligera, como el sonido de fondo. Me integré a todo ello. Sentí que podía observar con mi escucha y mis oídos. Situaban mi imaginación para trazar los sonidos y recibirlos enteramente. Por unos momentos mi mente pensó mucho en modo audiovisual, si escuchaba un niño llorar, un perro ladrar, una silla moverse, pensaba en que los vecinos tomaban lonche. Pero luego de esa resistencia que gradualmente dejaba mientras más ligera me sentía, ya me encontraba con la noche, afuera, envuelta en el silencio interno que otorga espacio, el sonido protagónico de la máquina muy presente al fondo, sonidos repetitivos y breves que iban y venían siempre desde un punto distinto. Pisadas más abajo, las resonancias permitían mantener un entorno sonoro y saber que no todo estaba en un mismo sitio aglomerado, ni que era una unidad imposible de desmembrar. Todo gritaba vida, diario citadino. Las máquinas protagónicas por estos lares.

Regresé a la vista lentamente, fui perdiendo ligereza en los brazos, pero me sentí aún más despierta y atenta al entorno. Entender el origen sin buscar descifrarlo, entender que hay sonidos que no suenan de forma directa, sino que entran por otras partes del cuerpo. Cierro la ventana.  


In reply to Claudia Campos

Re: 'silencio'

by Daniel Lara Ballesteros -
Entender que hay sonidos que no suenan de forma directa, sino que entran por otras partes del cuerpo. Muy cierto, esa es una de mis inquietudes en mis procesos creativos.
y algo de lo que exploraremos en este mes. Entender el origen sin buscar descifrarlo, Me gusta también que lo menciones.

Me gustó mucho que incluyeras las zonas geográficas donde te encontrabas. Bien por eso! Me dio curiosidad y vi los mapas por google.
la parte 2 parece que aunque es ficción literalmente describe la transición de una ciudad a otra.