REFERENTES VISUALES

Esta semana tenemos varios referentes dirigidos particularmente al género del retrato, que nos llevan a otras formas de representación del otro y de nosotros mismos. 

 Shizuka Yokomizo trabaja con sus fotografiados desde el anonimato, con su invitación a desconocidos a participar de su acción, añade a la pose, la incertidumbre como elemento. En el acto de aceptación, los fotografiados se asumen exhibicionistas ante la anónima voyeur. Cindy Sherman usa su cuerpo como herramienta para la representación, no es ella sino la representación que a su vez, hace el cine norteamericano de la mujer. En ella caben todas, incluso ella misma. 

 Jen Davis se expone a su propia mirada. Con una técnica impecable (la composición y el manejo de la iluminación en muchas de sus imágenes nos llevan a la pintura de Vermeer), se despoja de los complejos de la sociedad ante su cuerpo y fotografía su cotidiano durante once años. Prepara cuidadosamente sus escenarios, somos nosotros los invitados a entrar en su vida y compartir las transformaciones de su cuerpo.  


1. Dear stranger Shizuka Yokomizo 

http://www.shizukayokomizo.com/6/4592958791


2- Untitled films stills Cindy Sherman - ESTE PROYECTO ESTÁ COMO PDF EN TUS MATERIALES.


3- JEN DAVIS.

https://www.jendavisphoto.com/eleven-years

4. La cuarta referencia es el cuento "El mal fotógrafo" de Juan Villoro, que está en tu carpeta de materiales.


Jean Davis: fenomenología del rechazo

by Sam Fernández Garrido -

Las fotografías últimas del trabajo de Shizuka Yokomizo me han impresionado por el modo en que interpelan a lxs expectadorxs, transformando las coordenadas de la visión: ¿quién observa a quién?, ¿qué intimidad pretendimos invadir al abrir la fotografía?, ¿pensábamos que no seríamos descubiertxs?

Eleven years de Jean Davis y Cindy Sherman comparten una crítica feminista desde lugares diferentes. Personalmente me conecta más el trabajo de Davis y, mirado desde hoy, me resulta más novedoso. Me parece que su apelación a la carne intenta producir algo en nosotres, hace que no podamos verla sin preguntarnos qué sucede con nuestras propias carnes y qué visceralidad se nos mueve dentro al verla. Escojo, por ejemplo, las dos fotografías en la que ella aparece comiendo, una foto que no puedo observar sin recordar las voces del activismo gordo argentino hablando de la asociación entre culpa y sobrepeso (entendido como aquello que excede las expectativas corporales del peso estándar). [Dejo el link de descarga del libro “Salud feminista”, al que me estoy refiriendo: https://www.tintalimon.com.ar/public/p9bohsqtgi5hdtcig4cssqrk9ivt/pdf_978-987-3687-58-7.pdf]

Dialogándolas con el activismo, ¿no parece como si Davis retratara justo el momento de “morder la manzana” y cometer el pecado; ese que la volverá responsable del rechazo social vivido en contextos de gordofobia? Me atraen mucho sus retratos sobre la sexualidad, que me parecen un grito contestario contra la desexualización de los cuerpos gordos. Me encanta su manera de decir “estamos, valemos y podemos elegir”, porque somos cuerpos deseantes y deseables; una voz que le pongo yo y le achaco a su elección de retratarse con diferentes amantes. 

Me energetiza su afirmación corporal. ¿Deben los cuerpos gordos ocupar el espacio público, mostrarse a la visión sin solicitar permiso? ¿Seducirnos? ¿Provocar? ¿Retirarse? ¿Abrirse o cerrarse a su antojo? ¿Arrugarse y extenderse cuándo deseen? Me parece que Davis no pide permiso y eso ya es un acto que transforma sus fotografías en performances que, si queremos, podemos leer tanto en su belleza como en su potencial para mover, activar y transformar las gordofobias internas que todxs tenemos, aún si detestamos que así sea. Mientras escribo me doy cuenta de que su activación política adquiere continuidad en la energía que mueve en mí mientras escribo estas palabras, como si un canal se creara entre mis sus imágenes y mis venas. 

Me conmueve su retrato de la ambivalencia. Creo escuchar: sí, estamos aquí y afirmarnos es potente, es esperanzador y, en ocasiones, también es doloroso o, de pronto, aparece conectado con la verguenza. Me gusta más la política fisurada, esas acciones en las que podemos reconocernos en la afirmación y la lucha sin tener que disociar la verguenza, la culpa, la soledad o el miedo. 

Por último, los primeros planos sobre la carne, las arrugas y el cuello me recuerdan algunas descripciones sobre el valor de sensaciones asociadas al rechazo (como el asco) que se han teorizado desde el activismo crip. Pienso ahora en el texto “La insurrección de la vulnerabilidad” (dejo link de descarga http://diposit.ub.edu/dspace/bitstream/2445/147933/1/9788491682486%20%28Creative%20Commons%29.pdf). En él, Asunción Pié Balaguer habla de cómo los fluidos y las secreciones rompen la frontera entre la humanidad y la animalidad. La repugnancia o el asco aparecen como una amenaza de contaminación que bloquea la capacidad de proporcionar cuidados a los cuerpos de lxs otrxs (y a los propios). Me aventuro a decir que esta fenomenología del rechazo aparece más visible ante algunas de las fotografías de Davis. Como si nos preguntara: ¿qué te causa mis carnes arrugadas, excedidas, plegadas, dispuestas al borde de las fronteras del cuerpo social?

Me parece muy rico el trabajo y me dan ganas de comentar mucho más. Prefiero apuntar solo una duda. ¿Hay una relación entre sus fotografías y la muerte? He pensado esto al observar de nuevo la última de ellas, allí donde aparece su cuerpo flotando sobre una piscina. Al identificar la tensión que me causaba (¿descanso o asesinato?) he vuelto a observar el resto de la obra y ha recordar el tono “apagado”, sin música interna, con el que realizo el recorrido. Hay un silencio angustiante, una amenaza de caer fuera, ¿una estado en el filo de la muerte (social)?

La crítica feminista de Cindy Sherman me recuerda más a las prácticas drag, de excederse en un significado (la feminidad) hasta vaciarlo. Muchas de sus fotografías me parecen potentes justo porque me parecen que vacían a la persona al convertirla en casi un perfecto icono. 

Por último el cuento de Juan Villoro me ha tocado. Hay dos tipos de retrato, hay una especie de “metafotografía”. Los retratos fallidos que hace el padre en su modo de contactar  y el retrato que hace Villoro del padre al leer las fotografías de su padre como el intento fallido de estar con ellxs sin (dejar de) estarlo. Me ha sorprendido, una vez más, lo mucho que se puede decir con una sola anécdota y con tan pocas palabras (me vengo sorprendido en el posgrado de esto con distintos trabajos, por lo que lo apunto como mi aprendizaje necesario). 



Ser fotografo.

by Silvana Rosan -

Observar estos trabajos, así como revisar los textos me han hecho reflexionar sobre lo complejo puede ser es abordar la identidad y más aún abordarla a través de la fotografía. Esto además de reflexionar sobre el acto de fotografiar y de lo que implica ser artista que utiliza la foto como principal medio. 

Creo que 11 years es muy diferente del trabajo de Cindy Sherman. Mientras Cindy Sherman aborda el tema de lo cultural dentro de nuestra propia identidad y de ser nosotros productos de lo que nos rodea y consumimos, 11 years es más intimo no solo por lo autobiográfico sino por la decisión de retratar escenas tan privadas, insignificantes quizás pero bajo esa mirada que yo noto como paciente y de aceptación de su propia vida.  

Caí en cuenta que el trabajo de Yokomizo tiene bastante que ver con la estética relacional. Me encantó la posibilidad de intercambios a través de las miradas. Creo que es un trabajo que funcionaría muy bien en este contexto de pandemia, en el cuál solo podernos vernos de lejos pero hay cierto optimismo -"nos vemos (o te veo de lejos) pero igual nos vemos"  y eso me resulta bastante valioso. 

El texto del mal fotografo me ha dado varias luces sobre el acto de fotografear, como manera de mostrar nuestra mirada del mundo utilizando la cámara. Tenemos a este padre que no podía tomar fotos a sus hijos porque no les podía ver. Quizás no existen malas fotos, solo fotos que son muestras de nuestras formas de ver el mundo en determinados momentos. Ya es elección del fotógrafo o artista cuales funcionan, o cuál mirada potenciar, pero así empíricamente una fotografía es una forma de mostrar nuestra mirada/percepción del mundo. Esto me hace recordar al ejercicio de describir una fotografía sin haberla visto -solo recordando lo que tomó el visor, y me parece que es un ejercicio clave como punto de partida para comenzar a tomar fotos, o para comprender un poco lo que significa. 


Material y Referencias - Reconocer/Entender/Representar

by Karen Sthephanie Niño -

Hola a todos, de nuevo. Como siempre, gracias por compartir sus pensamientos, ideas y reflexiones.

Confieso que el contenido de esta parte del módulo, Reconocer/Entender/Representar, ha sido algo difícil de transitar porque lo retomo en un momento de desfiguración/transfiguración propio. Sentí que la invitación que me hacía el material era observarme desde muchos ángulos. Así, el hecho de confrontarme o simplemente observar por largo tiempo mi propia imagen fue un carrusel de múltiples dificultades, pero muy valioso para ayudarme también a reconocer/confirmar mi propia existencia. 

Ha sido tremendo pensar en la fotografía desde tantos puntos tan diferentes. Quizá lo mencioné en alguna intervención anterior, honestamente nunca me había relacionado personalmente con la imagen más allá de consumir imágenes y a veces sentirme conmovida por ellas. Mi actitud frente a la cámara siempre fue de huída, me sentía invadida, obligada, con miedo e inseguridad, por lo general incómoda. Yo era de esas personas a las que había que rogarle para aparecer en una foto. En este punto, ahora me siento distinta, creo que he logrado reconciliarme porque he aprendido, y me siento muy agradecida con los materiales compartidos, también por eso :)


Susan Bright fue el inicio perfecto para mí. Aprender un poco del recorrido temporal, conceptual y artístico de la fotografía, quizá fue la mejor forma de reconocerla como algo distinto. Casi podría decir que ese texto fue una fotografía de la fotografía, que me permitió ver otros elementos y detalles de algo que veo cotidianamente. Lo mismo de los otros dos textos, cada uno una fotografía con la que vi/imaginé algo diferente. 

El trabajo de Cindy Sherman me provoca. Me atraen sus imágenes desde el inicio, porque de alguna manera me gusta la estética de esas mujeres del cine, sin embargo siento que es una obra muy teatral y en ese sentido me saca de pensar en la mera fotografía y lo que veo, e imagino el proceso, el vestuario, el maquillaje, la intención, la doble intención. Me gusta que sea ella quién personifique, vuelvo a lo teatral, al cine, de dónde saca sus referencias. 

Shizuka Yokomizo me llevó a pensar mucho en las fotografías que he tomado, de cualquier lugar que se me antoje en el que hay presencia de alguna persona. En los juegos de poder, mencionado en la mayoría de materiales, y de cómo esos juegos cambian con la presencia de diferentes elementos, en este caso el anonimato, la autorización, con el deseo de ser vistos, cuando hay alguna especie de horizontalidad entre quien retrata y quien es retratado. Pensar en mi misma, y en cómo cambia mi ser y mi gesto al ser consciente de ser observada por otro... Me parece que es una fotografía muy orgánica (aunque no sé si técnicamente esas sean las palabras correctas).

Jen Davis, hermosa. Resuena mucho con mi dilema de identidad, con verme al espejo y verme el cuerpo y el alma, la vida, y reconocer que estoy, aquí estoy. Descubrirse a una misma a través de la imagen de repente me parece muy tentador y profundo. Sus fotos fueron tan diferentes a las de las otras dos, de mucha luz, la luz como elemento que muestra, que deja ver, pero también que acompaña, la acompaña en todo momento... no sé, la sentí muy poética la luz en sus imágenes, y sus ojos.

Juan Villoro, que no había leído antes, me pareció muy bello. Me recuerda un poco la lectura de la cámara oscura, por todo lo que puede llegar a evocar una imagen en nosotros, cómo conocemos o desconocemos a alguien a través de ellas. A través de su lectura pienso que todos vemos algo, constantemente estamos viendo. A veces intentamos ver lo que no podemos ver, otras veces intentamos ver lo que no nos interesa, pero hacemos un esfuerzo, cuando hay algún motivo, o una "intención" (de la que tanto se habla como un "antes" de generar la imagen). Sin querer con la cámara podemos llegar a descubrir más de nuestra propia forma de mirar, más que con el acto de ver directamente las cosas. A veces, con la cámara vemos lo que realmente queremos ver, porque podemos elegir. 


Como consumidora amateur de imágenes y no más, puedo decir con algo de vergüenza que nunca había reflexionado frente a muchos elementos de la fotografía. 

El retrato involuntario me ha tocado profundamente, no sólo por enseñarme sobre la violencia que se ejerce a través de la imagen, sino también porque me cuestiona de formas muy críticas mi propia forma de ver, entender y asumir la violencia. ¿cuáles son esos objetos, mecanismos, elementos, formas o actos que de una u otra forma se vuelven una extensión de la violencia?¿Yo me relaciono de alguna forma con cualquiera de estos elementos? Ha sido doloroso para mí interactuar con este texto, el tema de las violencias es duro para mí en estos momentos ya que mi país está atravesando un momento (ya muy largo) en exceso violento e inhumano, en el que todos de una u otra manera nos vemos envueltos, y al cuál hasta hace muy poco abrí los ojos... sin embargo encuentro valiosas las reflexiones que propone, fuera del tema de la fotografía violenta, sobre nuestra propia conducta... el hecho de mirar el dolor de frente, para lograr transmutar nuestras actitudes y, quizá, desde nuestro lugar llegar a "devolverle su ser a los muertos"... dejar de ser testigos débiles, abrir los ojos y ver, después del dolor, en el fondo "el atisbo de luz que supone imaginar un escenario distinto"...


Shizuka Yokomizo, Cindy Sherman, Jen Davis y Marina Azahua

by Georgina Gama -

Fue muy interesante el trabajo de S. Yokomizo, y me pareció genial la forma en la que hizo participes a los fotografiados con la clara expectativa de que la relación iba a permanecer así: como extraños; sin embargo, la textura y la técnica fotográfica son perfectas y muy emocionantes. Me imagino la emoción de llegar a ver las fotos, al igual que ir a ver la exposición en donde se presentaron estas fotografías, perfectamente bien encuadradas. Es muy revelador ver al final cómo decidieron mostrarse los inquilinos y habitantes de esas ventanas.

No tuve la misma sensación con el trabajo de Jen Davis, ya que mi auto- percepción es muy negativa y ha sido un proceso largo y muy difícil llegar aceptarme como soy; me causó mucho conflicto ver la relación con sus parejas.

Admiré muchísimo el trabajo de Marina Azahua por que da un giro muy revelador al acto de fotografías, el "souvenir de linchamiento" tuvo mucho impacto en mi y me hizo entender la complejidad de las relaciones en estados unidos y sigo aprendiendo mucho de su texto. Yo nunca he querido "robarme" una imagen, sin embargo entiendo que muchos antropólogos al hacer sus etnografías se ven en la necesidad de hacerlo. Les dejo aquí algunos cadáveres que encontré mientras hacia la lectura.


 


¿cual es la ética del retrato? ¿hay una?

by Vanessa Jesus -

Cuales son los limites del retrato?

¿Hay limites?

Pensando en la historia del retrato, la nobleza era retratada como quería ella, los retratos de comunidades y pobres eran retratados como quería quien los retrataba.

Con la popularidad de la fotografiá y sus equipamientos muchos de nosotros empezamos a elegir como queremos ser retratadas. Pero ahora con las redes sociales y la facilidad de se conseguir equipamientos fotográficos y acceso a programas de edición de imagen esta cada vez mas difícil controlar la vinculación de nuestra propria imagen.

En los ejemplos citado, como comenta Olga la intimidad y la distancia es algo presente en las obras, y en casi todos los casos los retratados estaban consciente de las fotografiás pero no tuvieran la decisión de elegir su formato, apenas aceptar en el caso de las obras que no era la propria artista.

Pero,

¿Por que retratarse?

¿Por que retratarse otras personas?

¿Las personas retratadas pudieran elegir de que manera serian retratadas?

¿Ellas están cocientes de las intenciones de la fotografía?

¿De sus repercusiones?

Pensando en la creación de retratos, ¿cual es el equilibrio?

¿Hay un equilibrio entre la conciencia de su vinculación y intenciones o el anonimato sin permiso de un retrato compartido con otros elementos en la foto?

¿es el deseo de no ser olvidado que nos lleva a aceptar el retrato?

¿O es no tener la dimensión de lo que es involucrado?

Es una diferencia brutal hacer una llamada para retratos y retratar personas en las calles.

Y los retratos involuntarios.

Las personas que salen cuando estas fotografiando paisajes.

¿lo ético seria ir atrás de una a una avisando que salió en su fotografía?


La cámara es un arma

by Malinali Mosqueira -
Sobre "Dear stranger" de Shizuka Yokomizo 


Me gustan mucho los encuadres que maneja Shizuka Yokomizo, es interesante el ejercicio que hace de retratar a una persona a través de la ventana de su casa mientras esta mira a la camara durante 10 minutos. Me hace pensar en que por lo general cuando somos niñxs y nuestra curiosidad no tiene tantos filtros y limitaciones una de las cosas que solemos hacer es asomarnos a toda ventana o espacio del que se pueda ver su interior, con el tiempo y con la guía de lxs adultxs que nos rodean nos damos cuenta que esto es un acto que puede ser invasivo para las personas que habitan en lo privado de estos espacios, y dejamos de ver adentro, pasamos de largo la mayoría de las veces y desconocemos los objetos, las personas y los contextos que habitan dentro. Lo cual hace también que me plantee que tan desconocida sigue siendo una persona para nosotrxs cuando conocemos el interior del lugar donde vive.


Lo polifacético Cindy Sherman y su trabajo fotográfico

Cindy Sherman nos muestra a través de sus autorretratos, lo polifacéticas que podemos ser las personas y los diferentes matices que se pueden mostrar a través del retrato, medio en el que “la identidad puede modificarse en un momento” y precisamente desde la subjetividad y el ejercicio dinámico con la cámara, nos permite explorar las identidades que nos habitan, las que proyectamos y las que proyectan en nosotrxs.


Jen Davis 

Me sorprendió lo sensible e íntimo de las fotografías de Jen Davis. El hecho de que la persona retratada y fotógrafa sean la misma persona, que nos comparte desde su propia mirada su espacio privado, de alguna manera nos hace sentir confidentes y un poco cómplices de este ejercicio de introspección y autorepresentación.

Susan Brigth y "El mal fotógrafo" de Juan Villoro  

Lo que nos dice Susan Brigth sobre el retrato es muy importante y ayuda a aterrizar algunas de las reflexiones y cuestionamientos que nos podemos planear sobre esta acción:

“Un retrato es una investigación o exploración del ser y de la identidad a través de una representación literal del aspecto de una persona. La paradoja es que el funcionamiento interno de la compleja psique humana jamás puede llegar a entenderse viendo una imagen. Por muy tentador que resulte un rostro en términos subjetivos para obtener pistas del carácter de esa persona, las numerosas versiones de uno mismo, las muchas identidades que se pueden adoptar ante una cámara, pueden transmitirnos todo lo que el artista o el retratado deseen comunicar en ese preciso instante. Además, el espectador de la fotografía añade su propia experiencia para crear una nueva versión de su significado”. 

Tomando esto en cuenta y pensado en “El mal fotógrafo”, creo que, así como el relato de Villoro este fotógrafo invisible se posiciona físicamente a una distancia lo suficientemente lejos pero suficientemente cerca para hacer los retratos, considero que también metafóricamente hay que posicionarnos lo idóneamente lejos para conseguir una visión amplia y panorámica de lo que estamos observando (nivelando el grado de amplitud de acuerdo a nuestros propósitos o intención con la imagen), pero al mismo tiempo mantener una cercanía con nuestro objetivo que permita ir más allá del simple registro.

Es por esto que el narrador de la historia interpreta las malas fotos de este fotógrafo invisible, que a la vez es su padre, como una evidencia de su distanciamiento (su dificultad para verlos), pues nunca hubo una dinámica o interacción a través de la acción del retrato (ni siquiera identificaban o sabían que tomaba fotos) y lo que mostraban las fotos no conectaba con alguna experiencia o recuerdo que pudiera resignificarse. Este fotógrafo malo más que observar y captar algo descubierto o redescubierto por su mirada, por medio del registro fotográfico, “buscaba algo extraviado que nunca estuvo ahí”.


Retrato involuntario

El libro de “Retrato involuntario” nos habla del acto fotográfico como forma de violencia, violencia ejercida principalmente por medio de la representación no consensuada. El primer capítulo del mismo nombre que el libro, denota la violencia presente desde el ser retratadxs sin que nos demos cuenta hasta ser retratadxs sin nuestro consentimiento, pero a medida que avanza nuestra lectura por los demás capítulos, nos damos cuenta que el acto fotográfico puede escalar de ser un acto curioso medianamente invasivo a ser una herramienta del morbo, el acoso, el asentamiento de un suceso deshonroso a través del registro fotográfico y parte o prolongación de la tortura de la persona fotografiada en un momento, doloroso, vulnerable o humillante, al ser consciente del registro de ese momento.

Respecto a los últimos tipos de fotografías (principalmente) Marina Azahua nos señala que

“Al enfrentarnos a imágenes fotográficas de violencia, normalmente cometemos el error de concentrarnos en las acciones representadas en las imágenes, y no en el significado de haber producido las fotografías mismas de esos abusos.”

Como espectadorxs / artistas / fotógrafxs / antropólogxs y personas que forman parte de una sociedad es importante darle profundidad a nuestro análisis sobre el consumo, producción y reproducción de imágenes tomando en cuenta su significado y contexto.

Es por esto que considero que uno de los mensajes y enseñanzas más potentes del libro es que “mirar más allá del contenido de la fotografía, para abordar el acto social de su producción, resulta crucial al analizar su naturaleza como forma de representación”.

La cámara, como toda herramienta social y tecnológica que funge un papel importante en los medios y vías de comunicación (hoy en día pudiera decirse tal vez que esta esencial), es un arma con distintas capacidades performativas. Marina Azahua con su libro de “Retrato involuntario” nos da luz sobre la violencia que puede mostrar y detonar esta arma, pero ¿Si la camara es un arma cómo la podemos usar para defendernos o para derrocar esos aspectos y cosas hostiles y dañinas del mundo que nos rodea (discriminación, injusticia, censura, estereotipos, elitismo, sexismo, machismo, violencia, etc.)?   




La fotografía como acto social

by Areli Veloz Contreras -

La invitación a la reflexión sobre lo visual, desde la fotografía y el retrato me llevan a deambular entre mi sentir-pensar desde distintas vertientes: la violencia del artefacto, el juego de poder, la representación del otro y del otro a través de mí, la mirada y el mira esto, la ausencia y la presencia.

El texto del “Retrato involuntario” me invitó a repensar el tema de la violencia y el acoso que, con la cámara como arma, puede llegar a ser para el y la otra. La mayoría de las fotografías, aunque son voluntarias, dice Marina Azahua, siguen cargando una mirada que produce y reproduce a otro. Si bien, existe una diferencia, continua la autora, entre ser retratado sin que una se percate y otra es sin nuestro consentimiento. Pero aun así existe una relación desigual entre el o la fotógrafa, los espectadores, el fotografiado/a y la cámara en acción.

Este texto me hizo pensar en el trabajo etnográfico, y los postulados éticos que ello conlleva, el hacer trabajo de campo, requiere una observación minuciosa y aquí los artefactos o la tecnología, como se vio en el módulo 1, adquieren relevancia. Sin embargo, también es sabido que el o la antropóloga han fotografiado a otros para representarlo desde lo exótico, creando ficciones sobre cuerpos que representan personas y grupos sociales, desde una mirada colonizadora. En este sentido concuerdo con Azahua en cuanto a que la fotografía es un acto social donde se entremezclan dinámicas de poderío entre distintos individuos con posiciones distintas, jerárquicas en el acto mismo de tomar la fotografía.

No obstante, como veíamos en la sesión pasada, la fotografía también nos da posibilidad de que esas representaciones sean leídas en otros espacios y tiempos, desde distintos ángulos que den pie a la rememorización, no sólo del yo si no de los otros vistos en mí. Y esa parte es potentemente política.

Aquí podría poner en diálogo el texto de Villoro, El mal fotógrafo, el escritor plantea el papel de su padre, como fotógrafo, a través de los retratos encontrados en un baúl, y da cuenta de una figura ausente, a la sombra, desconocido, alejado o apartado de ellas y ellos. Pero al mismo tiempo, con los retratos, se percataba de su presencia, dice Villoro, “estuvo suficientemente cerca y suficientemente lejos de nosotros para retratarnos”. En este sentido se convertía también en un cazador, con una cámara como arma, pero, al mismo tiempo, este cazador también era expuesto como una persona a quién, pareciera, el dolor y la extrañeza los definían por medio de los recuerdos, así como en las imágenes que se plasmaron en las fotografías. Cómo dice Villoro, la foto muestra que “lo intento”, pero de manera mediocre y que insistía.

Los retratos aparecieron como una forma de comunicar, de aparecer desde otro ángulo y lugar del que se podría conocer a una persona, la cual -desde la postura del retratado- se siente con dolor, pero al mismo tiempo, olvido.

Esta manera de ver al o el fotógrafo, se ve mejor expuesto con el tema de los autorretratos. Si bien, en el caso de Cindy Sherman, que se fotografía a sí misma, utiliza ciertos estereotipos para dar cuenta de la imagen femenina representada comúnmente en las sociedades actuales y occidentales. De tal manera, la fotografía que, en este caso, es manipulada, tiene en el fondo una comunicación política, lo que hace al retrato, regresando a Azahua, en un acto social y, por ende, en un acto político. El cuerpo de la artista se convierte en el medio por el cual se cuestionan las representaciones hegemónicas sobre las feminidades, lo ridículas que pueden llegar a ser, por lo tanto, ella deja de ser para convertirse en un sujeto que representa una imagen donde muchas mujeres podríamos caber, es todas y ninguna al mismo tiempo. Igualmente con los autorretratos de Jean Davis que, desde su mirada, nos invita a entrar a su cotidianidad, su intimidad, conociendo la transformación de su cuerpo por medio de las fotografías, un cuerpo que escapa también de las representaciones comunes sobre las feminidades, pero, sin caer en lo grotesco, al contrario, existe una manera distinta de comprender la belleza femenina, ver el cuerpo en un espacio, en una temporalidad, rodeado de objetos, otros cuerpos, naturaleza, luz, sombras, etc., que hace que el espectador quiera seguir mirando y contemplando la imagen.

El Arte de la foto

by Xiomara Valdez -

Hola a todxs!!!!

Ha sido un placer conocer a diferentes creaciones y pensamientos fotográficos. 

Conforme empecé a leer Retrato Involuntario, me acordé de la experiencia que tuve al hacer la fotografía de mi imagen descrita.  Es clara la sensación de la incomodidad, del poder, de la violencia que se genera con una cámara, dentro de esto me llama la atención nuevamente esta parte del sujeto sometido involuntariamente. ¿Cuáles son los referentes que tenemos para crear, para accionar, para relacionarnos?. 

Dentro de todo esto he aprendido la palabra exhibición, es lo que probablemente estamos educados a ver en un primer plano. 

Retomando mi experiencia con la foto tomada en imagén descrita, tenía la sensación de que no quería señalar, ni tampoco exhibir a las personas con las que hablé y el entorno, ¿Cómo se genera la foto?, ¿Cuál es su historia?.  Los textos me han ayudado a reafirmar mis sensaciones, tomé una foto voluntaria y algo tiene que me hizo sentir feliz con lo que nos sucedió ese día. 

sobre Cindy Sherman, me llevo a esos lugares, a los estados emotivos, a sentir el aire, la nostalgia, los vestuarios que me situaron en diferentes contextos sociales. Me encantan las fotos el juego de ser quien tu quieras ser, el jugar con diferentes personalidades. 


En el libro Fotografía Hoy. Retrato: cómo ser un modelo de fotografía,? ¿es más facil para el modelo ser un sujeto? que no tiene presente una cámara como en el caso de Walker Evans al fotografíar a personas en el metro. y que sucede con los modelos naturales, aquellos que no te hacen ver algo más que no es, como jugar con los pensamientos, con los ojos, las relaciones del observador, el fotografo, el modelo. 


Jan Davis, fue para mí preciosa, ser parte de su vida en esos años, hay nobleza en ella, para mostrarnos parte de su ser. Las primeras fotos me parecían algo melancólicas, pero tan bellas al descubrirse, la naturalidad de ser fotografiada ante su propia mirada. 


Muchas gracias Olivia por el material compartido.



Distancia e intimidad

by Mtra. Olivia Vivanco -

Hola a todos.

Gracias por contribuir con sus atinadas reflexiones sobre las referencias de esta semana. Una de las líneas que las cruza es la intimidad y cada artista recurre a sus propias estrategias para tocarla. Cindy Sherman pone su cuerpo como material camaleónico y maleable para encarnar a los estereotipos que el cine hollywoodense ha creado alrededor de las mujeres, cómo el cine las ha mirado, entra a la intimidad de todas y de ella para darles vida. Jen Davis nos muestra sus efectos en su cotidiano, en sus relaciones incluso con ella misma. La iluminación natural o casi natural que utiliza, muchas veces de una ventana, emulando a Vermeer, nos acerca a lo cotidiano y en ese sentido a lo íntimo, a lo que es “verdadero”.  Siempre hay un ojo que mira, que se mira para que otro lo mire, o como en el caso de Villoro una mirada por descubrir.

Otro hilo conductor es la distancia. Personalmente como artista creo que una cierta distancia en la representación es necesaria, un espacio que de cabida al espectador, en el que pueda cuestionarse y cuestionar lo representado y a quien lo representa. Los medios, las redes sociales, el internet, vivimos, como leímos con Eunice Miranda en un mundo de saturación de “información” e imágenes que urgen el consumo con mensajes digeridos y obvios, sobreestetización de la forma y enorme pobreza de contenido. Pienso en la World Press Photo por ejemplo, en la que se privilegia un tratamiento visual casi pictórico por sobre la ética (concepto que pareciera casi rancio e inoperante) y cuyos premios son motivo de acercamientos casi morbosos a tragedias, retratos involuntarios a personas indefensas y vulnerables, a sobrerepresentar la violencia “porque la sangre siempre vende”. La distancia puede ser como un silencio para escuchar los susurros y dar paso al pensamiento.


La fotografía como Memoria Histórica / La cámara como medio de poder / el fotógrafo a veces mas invisible que el retrato involuntario.

by Celeste Juárez -
Sobre el retrato involuntario creo severamente identificarme, cuando tengo la oportunidad de tener una cámara en mis manos, me he dado cuenta que no pienso en lo que quiero captar, solo deambulo con pensamientos que para mi en esos momentos han sido negativos, pensamientos sobre que pensaran los otros al verme con la cámara, o al verme con el celular intentando fotografías algo curioso o exótico para mi vista. La lectura me detallo los miedos a los que por momentos me he enfrentado cuando estoy tomando una fotografía de lejos en dirección hacia una multitud, ¿Cuál será la reacción de estas personas? divago, será que se molestara, y ¿Qué pasa si se acercan y piden que borre la fotografía? en ocasiones pedí permiso (dejaron de ser involuntarias) en otras me lance encima de mi presa feliz de no tener inconvenientes. 


creo que aunque jamas me pare a analizar esas relaciones entre el fotógrafo y el fotografiado, el simple hecho de saber que el acto de tomar una fotografía puede producir agrado o enojo en las demás personas, es un punto de partida para ver esta acción de manera profunda, sin romanticismos. La fotografía frena en el tiempo historias de vida, momentos históricos de una sociedad, retrata a personas comunes como a personajes sobresalientes; hace retroceder en el tiempo y nos hace divagar en recuerdos, nos detona sentimientos, es memoria histórica. 

Y claro que hay una lucha constante de poder entre las personas y la cámara y lo grandioso es lo que se construye. Como en el caso del cuento "El mal fotógrafo" de Juan Villoro, nadie, absolutamente nadie recordara al padre desamorado y cruel, si no hubiera sido por su intento desmedido de fotografías lo que para el valía la pena retratar, así fueran los hijos, un parque, una casa, un jardín. Aquí la fotografía toma un papel predominante, es por ella que alguien tiene vida y es por ella que los otros se sienten por un momentos importantes o queridos por aquel que se fue. 

El proyecto de Shizuka Yokomizo  y el de Jen Davis, son geniales en su forma totalmente opuesta del retrato, mientras que una artista trata de captar lo cotidiano y anónimo, Jen Davis se autorretrata en su cotidianidad, en sus dolores, en sus amores y a veces también retrata a sus parejas, a su entorno, a su zona de confort. 

Por otro lado esta "Untitled films stills Cindy Sherman". Cindy y la mujer Estadounidense, su serie fotográfica demuestra la perturbadora manera de sobrevivir en sociedades de primer mundo, donde el consumo, los vicios, la vanidad, la soledad, el cansancio y la desesperación son enfermedades que abrazan a un sector de la sociedad. 


La emocionante experiencia real de unos abuelos al recordar su vida a todo color - El Hormiguero 3.0

La cámara como arma de doble filo

by Kiyo Gutiérrez -

Hola!!! 

El retrato involuntario a mi también me sacudió, pues en realidad no había reflexionado respecto a la violencia que conlleva el acto representativo en sí, y mucho peor aquél que se lleva a cabo de manera involuntaria. La lectura me hizo pensar en todas esas fotografías de famosxs en revistas y en las escenas tomadas por paparazzis que en la adolescencia consumían mis ojos con tanto placer. Personajes desconocidos, que sin embargo sentía conocer. La constante lluvia de retratos involuntarios creaba esa especie de intimidad falsa que complacía. Todo ello (o la mayoría) bajo un contexto de imposición. ¿cómo es que de una u otra manera, la violencia logra infiltrarse en las situaciones ?  Bueno, la cámara puede ser un arma, pero también puede ser una herramienta de ayuda. Tener una cámara a la mano, podría significar delatar exitosamente a un acosador. O en el caso de Villoro, reconciliarse con algunas memorias y percatarse de que su padre lo veía, aunque fuera sólo a través de la lente. 

Me parece interesante cómo alrededor del click de la cámara se articulan relaciones complejas entre la/el fotógrafx, la/el fotografiadx y la/el espectadorx. Estos juegos de poder me han hecho recordar la primera vez que vi la fotografía de Kevin Carter titulada  “El buitre y la niña” en donde aparece una niña desmayada por la hambruna y un buitre mirándola o acechándola muy cerca. Me transgredió profundamente y me hizo cuestionar el papel del fotógrafo. ¿Hizo algo al respecto? ¿ayudo a la niña? O ¿sólo la fotografió y siguió su camino? La imagen ganó el premio Pulitzer y el fotógrafo se suicido meses después de recibirlo. La cámara como arma de doble filo…y nosotrxs como espectadorxs de esa fotografía ¿qué hicimos al respecto? ¿ayudamos a la niña? ¿juzgamos al fotógrafo? ¿tomamos la cámara y apuntamos a otro objetivo?




Referentes teóricos y fotográficos

by Jhonathan Villegas Betancourth -

Un saludo para todxs. Por aquí comparto mis impresiones sobre los textos y sobre los referentes visuales.

El capítulo "Retrato involuntario", del libro que lleva el mismo nombre, escrito por Marina Azahua me pareció muy iluminador y, a la vez, confrontante. Soy fotógrafo y me inquieta esa ambigüedad del acto fotográfico, el ejercicio de poder que implica el soporte y la máquina (al dominar una situación, tomar decisiones, decidir cuestiones técnicas, dirigir a un(a) modelx e imponer una acción cuando la involuntariedad hace presencia, sobre todo en la fotografía de calle). El texto me hizo pensar en ese ejercicio de imposición y de representación y me pregunté sobre el hecho de cómo quisiera ser representado. Esto tiene que ver con mi sensación de muchas veces no tomar la fotografía, no querer disparar, no hacerlo y con la sensación de intimidad y privacidad violada cuando se cree que todo es fotografiable, esa idea irónica de Joan Fontcuberta para hablar de la época del momento hiperdecisivo que lo transparenta todo. También me hizo pensar mucho en esa relación activa entre el modelo, el o la fotógrafa, el o la observadora y la cámara: las imposiciones, la cacería, la ambigüedad y la poética del acto de creación de una buena imagen y todo el acto social de producción y representación; el entramado de revelación del sujeto en su ambivalencia, no solo del o la modelo, sino también del fotógrafx. De modo que la foto no solo revela a quien está siendo fotografiado, sino también al que hace las fotos, una naturaleza que parece oculta pero que se desvela en el propio acto fotográfico. 

Siguiendo las ideas de esta lectura, junto al capítulo del retrato del texto Fotografía hoy de Susan Bright, me encuentro con la ambivalencia, la imitación y la teatralización de las fotos de Cindy Sherman, una fotógrafa que ya conocía y que me encanta por esa capacidad de fingimiento tan natural que revela la feminidad estereotipada de la construcción de los roles de la mujer en esta cultura. Al mismo tiempo las lecturas me arrojaron a otras zonas de esas fotografías de Sherman para preguntarme por el hecho de la involuntariedad de los autorretratos en esas imágenes: ¿el sentimiento del cazador que acecha será también experimentada en el autorretrato, sobre todo en el develamiento de roles, de cuestiones culturales? 

En esa modificación de la identidad en el contexto contemporáneo y posmoderno en donde es característica la movilidad, me encantó el trabajo de Jen Davis en tanto que su intimidad nos pone en evidencia la fragilidad, la sinceridad y el erotismo móvil del cambio, no solo del cuerpo, sino del deseo alojado en diversos cuerpos y en el propio.

También disfruté mucho el trabajo de Shizuka Yokomizo, sobre todo frente a ese juego del posicionamiento de quien está detrás de la cámara y que, más allá de las imágenes construidas, ponen en evidencia el acto voyerista de la fotógrafa detrás de las ventanas, del ocultamiento, de la ejecución de un acto simbólico y del intercambio en los roles de poder: poder de quien se ofrece para ser fotografiadx y el poder de quien hace la foto, una especie de invisibilidad, esa de la que habla Juan Villoro en su cuento .