ACTIVIDAD DE ESCUCHA: RITMO Y MOVIMIENTO.

En esta actividad te invito a construir una sonaja casera y ejecutar un movimiento ritmico durante 7 minutos aproximadamente y si puedes extenderlo hasta 20 minutos sería interesante, lo dejo a tu elección.

Indicaciones:

Arma una sonaja de forma casera  o si tienes alguna puedes utilizarla.

Danza con ella con los ojos cerrados ejecutando un sonido continuo y rítmico, eventualmente tu cuerpo se va a mover de manera auténtica y va a establecer una relación rítmica natural (entraintment) con el sonido del instrumento.

Comparte en este foro tu experiencia.

Yo también te comparto este video para que puedas ver un ejemplo de este proceso y también te saludo.




Porque sé que es un baile salvaje.

by Holman Sebastián García Chantre -

Puse el temporizador a 20 minutos, me acomode con las piernas cruzadas, como en posición de yoga, sobre la cama (se me colan los ruidos de la calle y un televisor). Hice mi sonajero con un vaso de vidrio e introduje unos frijoles, unos garbanzos y creo que unas pepas de guayaba, cosas que me encontré por la cocina.

Al empezar intente concentrarme en el sonido, no hice movimientos bruscos para no cansarme pronto, sacudía el sonajero con la muñeca hacia adelante y hacia atrás, pronto empecé a sentir el peso de mi propio cuerpo, cansancio en la espalda y el peso de la sonaja, todos los ruidos se revolvían e involuntariamente me di cuenta un par de veces que dejaba de tocar la sonaja, también perdí el control de mi cuerpo y medio me caí un par de veces, me apague momentáneamente.


Vaso


La caramañola ritmica

by Edwin Noguera -
Teniendo en cuenta que los objetos, sus sonidos y sus significados son importantes para la experiencia con el sonido, tomé una caramañola de ciclismo y la llene a 3/4 partes de agua. El sonido del agua cuando golpea con el plástico de la caramañola me parece interesante cuando entreno, por lo cual, quise explorarlo. Me gusto la sensación de 'torrente circular' que me proporcionó el agua, eso me hizo visualizar un túnel y al mismo tiempo tener ganas de caminar en búsqueda de algo, conforme podía acelerar el sonido, es decir, el torrente, sentí provocación de trazar figurar geométricas rápidas con mi caminar. El peso del agua en mi mano también me pareció una sensación curiosa. Poco a poco tenía que adaptarme a ese peso, y el esfuerzo físico me demandaba buscar acampar mi muñeca al rebote del agua.

Colibrí

by Carlos Mario Durán Mogollón -

Bueno, trataré de describirlo. 

Al principio, me costó un poco determinar un ritmo homogéneo, eso generaba en mí cierta inseguridad de estar haciendo mal el ejercicio, y mi mente estaba activa en ese sentido. Después establecí el ritmo y mi cuerpo comenzó a moverse, no se si al compás de este, pero si, dentro de los tempos que determinaba el ritmo. Mis pensamientos comenzaron a pasar de largo, mientras me sumergía cada vez mas en ese sonido de sonajero. Lo primero que noté, fue la alteración con respecto al espacio, sentí algo de mareos y la relación del tamaño de espacio, fue cambiando. Sentía que podía imaginarme en un salón enorme e interpretarlo dentro de unas dimensiones muy pequeñas, que era donde estaba. Pero no había mucho espacio para imaginar. Cada vez más, mi danza cobraba una importancia muy grande, y se fusionaba con el sonido del sonajero, que por cierto, opacó completamente los otros sonidos cotidianos. Los podía escuchar, pero claramente no conectaba con ellos, no me molestaban, simplemente era algo indiferente para lo que estaba haciendo. 

A veces pensaba en el tiempo, me ocurría que me entraba una especie de angustia por no registrar lo que estaba sintiendo y hasta creí que debía haberme grabado como tu hiciste. Sobre los minutos finales, sentí la necesidad de acelerar el tempo, y me dejé llevar por ese impulso, haciendo sonar mas fuerte y mucho mas rápido el sonajero y como consecuencia mi danza fue mucho mas enérgica, eléctrica y rápida. Llegué a un punto donde sentí mi cuerpo como un colibrí, y allí me detuve, tal ves sentí un poco de miedo a perder el control si continuaba, la sensación fue un poco perturbadora pero tentadora. 

Tengo la curiosidad de lo que pude haber transmitido si hubiese gente si por ejemplo hubiese utilizado imaginación, captarían lo que imagino? También me parece muy llamativo la teoría  de la metáfora. Es como estar experimentando nuevamente las sensaciones espaciales, y el yo construyéndose en relación a este.  

La incomodidad del Ruido

by Florencia Cortés Carrasco -

En mi casa reina el silencio. Es algo que por mucho tiempo me ha generado conflictos y ambigüedades internas.

La gente también me suele comentar, sorprendidxs por la ausencia de ruidos domésticos fuertes y la voz bajita de mi familia al hablar.
He aprendido mucho del silencio. Un ritmo lento, de reflexión y observación atenta. Las pausas. Abrir los sentidos a otro tipo de sonidos, porque claro, a fin de cuentas el silencio también es sonido.

Pero también mucho me ha frustrado. A veces siento una falta de expansión, un dejar que los movimientos no sean tan controlados, limitados. El sonido encapsulado, demasiado bajito. A veces quisiera más sonidos desbordantes e intensos, no controlarlos tanto sino que se desarrollen en su propia intensidad.

Teniendo en cuenta lo anterior, el ejercicio me costó. Me incomodó la idea de hacer ruido con mi cajita de plástico, de hecho, terminé por ponerle granos de arroz porque consideré que el sonido era menos invasivo que los de porotos. Pese a ello, igual estaba tensa, preocupada del ruido que podría estar generando para los demás; a pesar de estar encerrada en mi pieza. Con el pasar de los minutos me fui soltando.

También me costó relajar el cuerpo. Últimamente he pensado mucho y conversado sobre la falta de movimiento y expresión corporal en nuestra vida (por lo menos la mía) tan sedentaria. Suelo expresar a través de lo verbal o escrito, pero mi cuerpo permanece estático. Quisiera volver a aprender a expresar con mi cuerpo, pero la idea me evoca una sensación de vulnerabilidad que me cuesta explicar. Me costó moverme, expandir la planta de mis pies y sentir un contacto firme entre estos y el suelo. Me cuesta tener mis pies relajados y completamente expandidos, de chica caminaba mal y me costó mucho enderezar mis pies; aún no lo logro completamente.  Mi profesora de yoga me dice que es como si no quisiera tocar la tierra, o bien flotar sobre ella.

Me saqué los calcetines a ver si lograba moverme mejor, diría que lo logré a medias, nota competente. A fin de cuentas, logré que mis pequeños movimientos se sincronizaron con el ruido de mis granitos de arroz sacudiéndose dentro del frasco.

Descansar en el ritmo

by Lidia Luna -

Me ha parecido una práctica muy linda porque a veces cierro los ojos y dejo que mi cuerpo se mueva con libertad al sonido de la música; eso me relaja mucho. Libero tensión, suelto el cuerpo, de alguna forma me veo y me reparo por dentro. Estoy en mi cuerpo, estoy conmigo.

He elegido un bote de arroz y me he divertido mucho, porque tenía la sensación de estar jugando. Al principio me estorbaba un poco el bote y el tener que agitarlo porque una de mis manos no estaba libre, pero también ha sido placentero y relajante. Mi movimiento ha sido mucho más lento: cabeza, cadera... y me movía también por el espacio, como tú.